Límites, territorio y ciudadanía

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«Los límites son parte de las cosas mismas, como las fisuras son parte de los cántaros o las cicatrices del cuerpo».

Jean Guitton

Existen límites en función de cuantas cosas, lugares, experiencias, situaciones y vidas se quiera organizar o separar. El elemento más representativo de organización y división es el territorio y dentro de este concepto de figuración del espacio existen complejos sistemas orgánicos. Las divisiones del territorio representan barreras que responden a las formas de organización política; formas que al mismo tiempo han definido sociedades y culturas. El límite que construye una muralla y que divide una ciudad en dos genera un cambio en ese lugar; el límite rompe la homogeneidad, la transforma.

La palabra límite refiere división o extremo alcanzable. Su significado puede clasificarse en diversos tipos, casi todos inherentes, pues los primeros dependen de los segundos: por un lado, podemos hablar de límites psicológicos, físicos, perceptivos, conceptuales o del conocimiento; podríamos decir que estos forman parte del espectro antropológico, es decir, los limites establecidos por normativas y creencias en la esfera de lo humano en cuanto a lo social, económico, político, cultural, moral, etc. Y por otra parte están los límites que determinan los ecosistemas (la biosfera) y refiere los limites ecológicos y de los recursos de nuestro planeta. Los primeros hablan de división y organización, los segundos refieren las posibilidades de nuestra existencia en el planeta Tierra.

Límites. Una línea que representa la situación del muro de Berlín sobre una fotografía
satelital del territorio. Fuente: Wikipedia

Límites territoriales, construcción y deconstrucción

Las formas del territorio se modifican con el paso de los acontecimientos sociales y políticos, suena repetitivo, pero son condiciones que definen y determinan secularmente. Por ejemplo, el descubrimiento de América fue una empresa económica y política en el marco de una Europa monárquica, esto impuso nuevas formas a un territorio previamente definido y formado. En el siglo XV se dieron acontecimientos que definieron la transformación del continente americano; el descubrimiento marcó un antes y un después no sólo en la composición formal de ese territorio, sino también en las estructuras internas, de las ciudades, sociedades y culturas que ya existían.

los límites de lo cotidiano covid

LOS LÍMITES DE LO COTIDIANO | SABRINA GAUDINO

La definición de límite refiere una acción que divide el objeto de forma simbólica o física, pero al mismo tiempo implica una tensión entre dos objetos, el que establece el límite y lo que se divide… [Sigue leyendo]

El resto de la historia la conocemos, la conquista impuso nuevos límites, cambió las líneas que definían las formas de esos espacios en el mapa del mundo. La destrucción de un territorio, con todo lo que implica el concepto, supone al mismo tiempo la construcción de una nueva realidad, de un nuevo territorio. La conquista y colonización de América supuso la transformación de los límites preexistentes que definían las sociedades del siglo XV de la América prehispánica; pensar que sólo el lenguaje que utilizamos para definir estos períodos supone un límite. Esto nos lleva a reflexionar sobre la cuestión de los límites culturales y sociales, aquellos que nos impone la pertenencia a un lugar y que determinan la ciudadanía.

Conjetura. Límites que se transforman. Mapa chino del mundo en el siglo XV. El mapa fue elaborado en el año 1763 y según el autor estaría basado en un mapa del año 1418.
Fuente: Wikipedia

La expansión de los límites, ¿ciudadanía global?

La ciudadanía se ejerce en las ciudades [1], es también un concepto urbano, porque es en este espacio donde se establece el sistema de relaciones que nos permiten construir el medio físico, la identidad y los derechos. La ciudadanía, más allá del “estatus” que le otorga un estado a un individuo, es la manifestación de la heterogeneidad de relaciones, funciones, actividades y culturas que definen los territorios. La ciudadanía es la identidad asociada a diversos elementos, pero relacionada principalmente con un lugar, un estado-nación y una cultura. La ciudadanía es el vinculo con un límite, con la circunscripción limitada y subdividida de territorio.

En el mundo contemporáneo, nutrido de lo global, de las interconexiones entre lo físico y lo virtual de las relaciones sociales, culturales, políticas y económicas globales, se desplaza cualquier duda sobre la inconsistencia del límite en cuanto elemento de separación y división. Sin embargo, los límites existen y en muchos casos se refuerzan, pese a la posibilidad de superarlos, a veces. En un mapa los límites definen territorios. Las líneas quieren representar las características geológicas, orográficas e hidrográficas del espacio y al mismo tiempo delinear las formas políticas de esos espacios subdivididos. Pero, ¿pueden esas líneas mantener las barreras de las divisiones en un mundo cada vez más conectado? ¿Qué es la ciudadanía en un mundo donde los sistemas de comunicación y las redes sociales trascienden los límites físicos del territorio? Qué es la ciudadanía en un mundo donde lo individual empieza a reconocerse en el otro, en lo colectivo, en la diversidad.

La expansión de los límites territoriales a través del comercio ha permitido ampliar las fronteras de intercambio y en algunos territorios y bajo determinadas condiciones legales se ha podido superar la barrera de los Estados-ciudadanía para permitir la libre circulación de personas. Esta dilatación de los límites territoriales no es una superación de barreras y debe ser analizada en sus particularidades y tomada con pinzas por la cruenta realidad que supone la marginalización como una realidad antagónica que crece en la medida en que se democratizan la tecnología, la información y se alcanzan ciertas libertades. La expansión de unos supone la contracción de otros.

«El problema es que todo límite, toda norma es arbitraria y que las fronteras son siempre inciertas. Hay límites que no deben franquearse, pero aún así sería necesario conocerlos. Porque cuando se franquean los hitos, ya no hay más límites». [2]

Sabrina Gaudino Di Meo | Arquitecta
@gaudi_no

Notas:

⦁ Borja, Jordi. (2013). Revolución urbana y derechos ciudadanos. Madrid: Alianza editorial.
⦁ Latouche, Serge. (2014). Límite. Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora.

Sabrina Gaudino Di Meo

Arquitecta con especialización en urbanismo, paisaje, gestión y edición editorial. Actualmente se desempeña en el campo de las reformas y la gestión.


También se dedica a la investigación en el campo de lo urbano, la ciudad, la movilidad, el espacio público, el paisaje y lo social; colaborando como divulgadora, co-editora y corresponsal en diversos medios digitales.