El espacio y la escala en los cuentos infantiles

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Los cuentos para infantes no hablan solo de tramas o de moralejas, tienen también escenarios con características físicas que permiten establecer relaciones con el mundo real, con sus objetos y elementos. Aquí se abre uno de los portales hacia el conocimiento de las ciencias físicas, matemáticas y sociales que nos hablan sobre el espacio que nos rodea; se trata de dimensiones, escalas, formas, texturas, colores y descripción de olores y sonidos que crean el escenario de una historia al tiempo que la construcción de una arquitectura literaria. Recordar la cantidad de lugares, espacios y objetos fantásticos que hemos imaginado con y gracias a esas historias. 

Encontrarse con el cuerpo distendido de un náufrago gigante o ver un conejo que corre agitado repitiendo que va con retraso mientras controla su reloj de bolsillo, seguirlo asombrada y entrar en un agujero que te conduce a un lugar donde la escala y la proporción cambian en función de lo que ingieres puede ser un trastorno psiquiátrico, la experiencia de lo surreal o pura ficción. La literatura nos permite imaginar un espacio y construir con la mente situaciones y lugares donde las posibilidades de transformación son múltiples, instantáneas y quizá tan reales como la realidad. Los cuentos infantiles están llenos de descripciones que nos acercan desde temprana edad a la comprensión del mundo y del contexto.  

El espacio 

 

Ilustración original del libro Alicia en el país de las maravillas donde la protagonista interactúa con diferentes objetos

Espacio y relaciones de escala. Imágenes del libro Alicia en el país de las maravillas. Fuente: Wikipedia

Alicia en el país de las maravillas no es un cuento solo para niños puesto que está lleno de alusiones con doble interpretación; sin embargo para los infantes es una buena fuente de referencias sobre el espacio, el tiempo y las dimensiones.

Desde el principio es claro el acercamiento a las relaciones antropométricas cuando se toma como referencia el mundo a escala humana en contraposición a la escala y los espacios donde habitan otros seres vivos, como topos, aves, la oruga, el dodo, el conejo, la liebre de marzo… La humanización de diversas especies animales en personajes que cumplen roles sociales y se sirven de objetos utilitarios tiene como fondo una cuestión filosófica y sociocultural, que además de ser crítica social de su tiempo, habla de la identidad, del poder y de las clases sociales.

El espacio se transforma en cada escena, cambia a líquido y da la sensación de profundidad en el pozo creado por Alicia con sus propias lágrimas; muta en bosque surreal donde encuentra al Gato de Cheshire que aparece y desaparece sobre los árboles y a la Oruga sobre la seta que le desvela la capacidad de cambio de tamaño controlado con la ingesta de setas; luego la historia la lleva a un campo donde se juega un partido de croquet sin orden, con una reina que manda a cortar cabezas por cualquier motivo y donde los arcos son naipes, los mazos flamencos y las bolas erizos. El tiempo es relativo, Alicia cree estar viviendo en un espacio temporal lineal, pero luego descubre que todo era un sueño. ¿Era un sueño? 

La escala

Estatua de Gulliver en los Jardines del Turia en Valencia inaugurada en diciembre de 1990, diseñada por Sento Llobel, encargada al artista fallero Manolo Martín y al arquitecto Rafael Rivera

Vista hacia el noreste de la escultura Gulliver en el Jardín del Turia. Fuente: El País

Los viajes de Gulliver es uno de los clásicos de la literatura inglesa que aborda la fantasía y la ficción y nos lleva a recorrer utopías, conocer sociedades diversas con sus criaturas sabias y extraordinarias, visitar lugares fantasiosos como Liliput o la isla flotante de Laputa; cada viaje de Gulliver es una experiencia con la escala, las relaciones espaciales y los cambios morfológicos.

Pero Gulliver, además de existir en el cuento, tiene un doble de 70 metros en el Jardín del Turia de la ciudad de Valencia – España, representada en una escultura monumental que muestra la llegada a Liliput con el cuerpo del médico navegante distendido en el suelo. La obra fue inaugurada en diciembre de 1990, diseñada por Sento Llobel, encargada al artista fallero Manolo Martín y al arquitecto Rafael Rivera. 

En la estatua experimentamos la sensación de los liliputienses en el libro Los Viajes de Gulliver

La experiencia del espacio y la comprobación de las escalas. Gulliver, Jardín del Turia. Fuente: Archivo personal.

Salimos del cuento para experimentar la sensación de los liliputienses en carne propia. Hace un tiempo quise mostrar a mis sobrinos, que para entonces tenían 3 y 5 años, la cuestión de la experimentación de la escala. Inicié narrándoles la historia, las preguntas sobre cuán gigante puede ser un gigante en relación a nosotros no tardaron en llegar, “¿gigante como la Torre de Pisa?, ¿tan grande como un avión?”; así que para comprobarlo nos fuimos al parque de Gulliver.

Al acercarnos su forma era incomprensible al principio, non entendían qué era aquello que se veía a lo lejos, pero al acercarse y recorrer su perímetro empezaron a reconocer las partes del cuerpo, “¡una mano!, ¡una bota!, ¡el sombrero!, ¡podemos subirnos por su pierna!, ¡sus dedos son dos veces mi altura!”. La experiencia de recorrer un cuerpo humano gigante fue una de las cosas que recuerdan como una ficción tangible. 

Experimentar el espacio

La escala es una de las primeras relaciones que manejan los niños y las niñas, “tú eres más grande que yo”, “el edificio es más alto que la casa”, “las hormigas son tan pequeñas como las migas de pan”, “tan lejos como el sol”… La comprensión de las medidas, distancias y relaciones de escala se manifiesta de forma espontánea y es parte de la relación con nuestro entorno, lo que nos permite desarrollar nuestro GPS biológico y al mismo tiempo reconocernos dentro de un contexto lleno de información.  

Las relaciones con el espacio son experiencias que se producen a través de los sentidos y de la percepción. Las dimensiones y distancias, la escala, las formas, texturas, los colores, olores y sonidos son las notas que componen un entorno que se experimenta con el cuerpo y con la mente. La imaginación es un portal de acercamiento a las múltiples posibilidades de construcción y significado de nuestro entorno. Los elementos que configuran los escenarios en la literatura —y ella misma— son herramientas en el proceso de desarrollo de la creatividad, del descubrimiento y conocimiento del complejo que nos rodea

Sabrina Gaudino Di Meo | Arquitecta | @gaudi_no